sábado, 13 de mayo de 2017

El concepto de conciencia práctica de Anthony Giddens

La consciencia práctica es aquella que nos permite desenvolvernos en nuestra vida diaria de forma normal, habitual; es decir, la que nos permite realizar nuestras actividades cotidianas sin preguntarnos el por qué o para qué de nuestras acciones, simplemente nos permite hacerlas. Esta consciencia no nos cuestiona sobre lo que hacemos en nuestra vida diaria, sino que nos faculta a saber de antemano lo que tenemos que hacer, para que así podamos tener en mente otras actividades o prioridades, de lo contrario ocuparíamos nuestro tiempo en meditar sobre rutinas que no tienen mayor importancia para nosotros.

Por ejemplo un individuo en su vida diaria, al levantarse no se interroga acerca de lo que va a hacer inmediatamente, puede tener en mente otros pensamientos como lo que va a hacer más tarde o si es que se olvido de cerrar la puerta de la casa el día anterior. Por costumbre se asea y luego acude a desayunar sin tener que reflexionar sobre ello antes de hacerlo, pues de lo contrario dejaría de realizarlo para preguntarse sobre las razones de que por qué lo hace. Como esto lo realiza diariamente, sería para esta persona una activad vana, ya que se covertiría en una duda de todos los días que retrazaría sus demás actividades, y en la vida práctica, ello no tiene necesidad de meditarse, simplemente de hacerse.

Por ello, nuestra consciencia práctica esta en el no consciente, es decir que no somos conscientes de lo que hacemos en nuestra vida diaria, sino que simplemente lo hacemos y ello porque esta consciencia práctica se basa en la rutina. Aunque al presentarse un fenómeno distinto a lo habitual, el individuo tiene la capacidad de reflexionar sobre como va a solucionarlo, pues no es simplemente un personaje mecánico, sino pensante, que obvia el meditar su vida diaria, pero que no ha perdido la capacidad de hacerlo; simplemente que para continuar con su vida, tiene que hacerlo de ese modo.

La rutina le provee al individuo un conjunto de experiencias en su vida diaria, que al ser constantemente realizadas se tornan en conocidas para él, de manera que al enfrentarse a esas situaciones el individuo ya sabe previamente que hacer; esta acostumbrado a afrontar su vida cotidiana a tal punto que ya no se preocupa cómo tiene que actuar; es decir que este conjunto de experiencias se han instaurado en su consciencia práctica, indicándole que hacer sin tener ya que meditar como hacerlas. De esta forma la existencia del individuo se vuelve segura, sin problemas sobre la forma de enfrentar a la vida cotidiana.

En el caso del individuo que al levantarse acude a la regadera, el no es consciente de coger el mango de la llave del caño de tal o cual forma, no medita sobre ello sino que lo hace pudiendo tener en mente otros pensamientos. Para el es normal que el agua salga por el caño al abrir la llave. Si embargo, si esta segurid no existiera,  el individuo se preguntaría del porqué de esta situación, ya que no es normal, no es parte diaria de su modo de vida que el agua no salga por el caño al abrir la llave. La rutina desde sus primeros años de vida, en la socialización primaria, le ha demostrado que a tal causa tal efecto, y él vive acostumbrado a que las cosas normalmente sean como siempre han sido.

Como se ve la consciencia práctica esta íntimamente ligada a la seguridad ontológica que ha adquirido el individuo en sus primeros años de vida y que le brinda una fe en que la vida diaria ocurrirá como siempre a ocurrido para el, en otras palabras,  que mantendrá su coherencia establecida dentro de las experiencias vividas. Esta seguridad le provee la confianza para realizar otras actividades, porque se presupone que lo que sucede en la vida diaria va a ser de tal forma, que va a continuar como siempre, y si eso no ocurre se origina un contratiempo. Por ejemplo al no salir agua por el caño el individuo tendría que desplazar sus otras actividades para ocuparse de la llave del caño, alterando su normal forma de vida.

El individuo al realizar las mismas actividades todos los días adquiere un conocimiento fiable para él acerca de lo que diariamente le rodea, entonces ya no se pregunta sobre como enfrentarlas, porque ya desde sus primeros años de vida sus cuidadores le han enseñado como hacerlo; hay una confianza en la continuidad de la vida diaria que a efectos prácticos se vuelve natural, puesto que siempre se considera que será así, a tal  punto que al presentarse un fenómeno diferente se le considere anormal.



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