martes, 9 de mayo de 2017

La sociología de la cultura de Pierre Bourdieu por Nestor García Canclini

Néstor García Canclini trata de explicar el análisis sociológico que hace Pierre Bourdieu de la cultura a través de un enfoque marxista, pero que no solo se limita a esta y va más allá, en lo que se podría decir de lo que la teoría marxista había subvalorado: el consumo social, en donde también encontramos estructuras de dominación y poder.

Nos dice que Bourdieu en la mayor parte de sus investigaciones se hace la pregunta de cómo las estructuras económicas y simbólicas se articulan en la diferenciación social. Para aclarar esta interrogante recurre a algunas ideas del marxismo (como clases sociales y lucha entre ellas) sobre la sociedad, pero difiere o se sale del marxismo en:

a)  Con respecto a la idea del consumo del marxismo- subordinado a las estructuras de producción, Bourdieu se centra aun mas en las relaciones de desigualdad y diferenciación social que se ve implícita en el consumo de las diversas clases sociales; o sea, que él ve en la manera de usar y producir los bienes una diferenciación en la constitución de las clases sociales.

b)  En lo que se refiere al valor del trabajo para el marxismo –costo de producción, materias primas y tiempo de trabajo, Bourdieu afirma que el valor de un bien se genera ya desde el mismo proceso de producción  a través de las relaciones que se dan para identificar al bien.

c)   Con la idea de la articulación entre lo económico y lo simbólico, Bourdieu dice que si una clase pretende ejercer el dominio sobre las demás, no solo debe prevalecer en el sector económico, sino que también debe articular  esto en las estructuras simbólicas o culturales de una sociedad, para poder legitimizar su poder. Así ambas estructuras se articulan en lo que Bourdieu llama campos, los cuales nos permiten hacer un estudio más complejo y preciso de las relaciones que se generan en una sociedad.

d) Con la idea del concepto de clase social determinada por su participación en el proceso productivo. Bourdieu dice que no solo basta con analizar las estructuras económicas para determinar el carácter de una clase social. En esta también influyen las prácticas culturales tales como el lugar en el que se vive, la educación y cultura que se recibe y que determinan las formas de elección o comportamiento de un individuo, que son también factores de exclusión o de inclusión entre clases sociales. Por tanto para explicar el carácter de una clase se necesita del análisis de varios factores que confluyen en ella.

En cuanto a los hechos sociales, nos dice que Bourdieu los organiza dentro del concepto de “campo”, es decir en un análisis que engloba tanto a las estructuras materiales o económicas como a las superestructuras sociales. Cuando analiza una obra de arte bajo esta visión de campos, la analiza tomando en cuenta el contexto del artista, sus formas de pensar, la clase social a la que pertenece y las superestructuras que impulsan a este artista a la realización de su obra. Y por estar la vida moderna divida en campos económicos, políticos, científicos y artísticos, considera que se deben de analizar las dinámicas ocurridas en cada campo, teniendo en cuenta, por tanto, que dentro de estos campos se generan luchas por la hegemonía de cada clase; puesto que en un campo compiten varios actores con posiciones de clase enfrentadas.

En lo que respecta a los modos de producción y al consumo cultural, Bourdieu los organiza en niveles culturales a los que denomina gustos. Esto quiere decir que en una sociedad podemos encontrar gustos estéticos legítimos, representados por las clases burguesas; gustos medios, representados por las clases pequeño burguesas y medias; y los gustos populares. En todas estas se expresan la naturaleza e ideólogas político estéticas de cada grupo y que coexisten al mismo tiempo en la sociedad capitalista.

1)  Estética burguesa. La practica cultural burguesa esta muy desligada de los conflictos económicos que padecen las otras clases. Y por ser ella de capacidad holgada puede darse el lujo de invertir el tiempo en el estudio de conceptos culturales que le permiten estar al tanto de las corrientes intelectuales y artísticas. El modo de producir y consumir burgués autónomo de las estructuras económicas, hace que se genere un cierto distanciamiento de las cases sociales menos instruidas con respecto a las obras culturales. Ya que los gustos estéticos burgueses requieren de una preparación y disposición frente al objeto cultural, los sectores medios y populares se ven de cierta forma relegados a este consumo. Como nos dice García de la estructura burguesa “Coloca el resorte de la diferenciación social fuera de lo cotidiano, en lo simbólico y no en lo económico, en el consumo y no en la producción. Crea la ilusión de que las desigualdades no se deben a lo que se tiene, sino a o que se es.”

Un ejemplo de esto lo encontramos en los museos de arte, en donde indirectamente se le exige a su publico el manejo de ciertos conceptos previos para poder entender las manifestaciones artísticas de la clase burguesas, ya que estas están diseñadas para hacer prevalecer la forma sobre el fondo es muy difícil que cualquier persona logre entenderlas.

2)  La estética de los sectores medios. Esta estética  depende mucho del gusto masivo para producir a gran escala dentro de una industria cultural, puesto que se busca la competencia mercantil en la distribución de estos productos, por lo cual vemos que esta estética depende de las estructuras económicas de la demanda. Un ejemplo de esto lo encontramos en la práctica fotográfica muy arraigada en la pequeña burguesía. Por medio de ella se puede hacer un examen sociológico de las estructuras ideológicas del gusto y de las preferencias en los individuos; dado que en ella no solo prima el afán de retratar una reunión familiar o cualquier otra actividad simbólica digna de fotografiarse. Sino que también devela las intenciones de este sector en diferenciarse de los sectores populares y acercarse a los sectores burgueses. Ya que en estas fotografías se registran las actividades que demandan la disponibilidad de recursos económicos como el turismo, cosa que no pueden hacer las personas pertenecientes a la clase popular.

3)  La estética popular. Esta estética se ve muy limitada por el poder adquisitivo de sus consumidores y productores; es por tanto una estética practica y funcionalista por cuanto se ve dividida en actividades y lugares técnicos, funcionales y suntuarios. Incluso esta última se ve también limitada por el aspecto económico aunque trate de imitar a los sectores dominantes. Sin embargo, ocurre que no siempre este sector trata de imitar al dominante, pues la estética popular también se autonomiza y crea sus propios paradigmas culturales, como lo es el hecho de intentar poseer una fuerza mayor que los burgueses a través del consumo abundante de comida. Con cual pretende ser mejor que el burgués en fuerza.

A parte su análisis de los modos de producción cultural, Bourdieu construye el concepto de Habitus, la cual entiende como la asimilación inconciente, desde muy pequeños, de la cultura de su propia clase social. Entendiendo que las ideologías y maneras de pensar y actuar de la clase social a la cual se pertenece se arraigan en el individuo de tal forma que uno no se da cuenta de ello, pero que esta dentro de nosotros y se evidencia en nuestro consumo, elecciones o clasificaciones.

De la misma forma, las estructuras simbólicas también estructuran nuestra concepción del mundo. A través de determinaciones sociales apegadas a los intereses de cada clase social, los símbolos- entre ellos los usados en la comunicación- nos posibilitan la comprensión del mundo, pero por ser estos productos de los intereses de legitimizacion de una  clase encontramos un sustento político de dominación en la cultura. Entonces se podría decir que las relaciones de comunicación y de conocimientos develan una estructura de poder, puesto que sus ideólogos y difusores son participes de una determnada clase social.



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