sábado, 13 de mayo de 2017

Sobre el origen selvático de la civilización Chavín

Según el investigador Donald Lathrap, que apoya la tesis de Julio Cesar Tello sobre el origen selvático de las culturas peruanas, las plantas cultivadas llegaron a la costa peruana plenamente desarrolladas, teniendo como lugar de domesticación  la selva tropical, desde donde sus pobladores la habrían extendido hacia otras zonas por los afluentes hidrológicos de los ríos selváticos. Esto quiere decir que el conocimiento de la agricultura se iría extendiendo desde la selva tropical, puesto que se ha encontrado que las plantas como el ají (Capsicum sp.), los pallares (Phaseolus lunatus), frijoles (Canavalia ensiformis), calabazas (Lagenaria siceraria), maní (Arachis hypogea), algodón (Gossypium barbadense), coca (Erythoxylon coca) y varias frutas, todos de origen selvático, aparecen primero en los valles interandinos y posteriormente en la costa.

El cultivo de la yuca mas antiguo que se ha registrado es al noroeste de Maracaibo en Venezuela, luego se va extendiendo hacia el sur, lo cual demuestra que se va reproduciendo gradualmente por el sur.

Lathrap sustenta además que en Huaca Prieta, en el valle de Chicama, los mates y tejidos fueron hechos con plantas que no se domesticaron en la costa peruana, pues llevan motivos de peces, cangrejos, serpientes , pájaros, ajenos a su tradición local. Lo cual revela que entre estos pueblos se mantenía un contacto con los habitantes de Ecuador.

Aunque, no podríamos decir que los pueblos de la costa fueran simplemente receptores pasivos de lo que llegaba del Ecuador o de cualquier otro lado, sino que ellos las utilizaban para hacer sus creaciones propias, de acuerdo a sus necesidades y gustos. Todo ello da a entender que entre dichos pueblos existía un contacto que propiciaba el intercambio de plantas, que luego se reproducían en la costa.

Por ejemplo podemos ver como las plantas alucinógenas como el cactus san pedro (Trichocereus pachanoi) que fue domesticado en la selva tropical, se incorporo en los ritos de la costa. El sitio de las Aldas, asociado al basurero del Complejo Chavín, tiene residuos de san pedro, que también se pueden apreciar en los diseños de los tejidos y cerámicos de estilo Chavín.

Tenemos el caso, como prueba del contacto cultural entre la sierra y la selva, a la gruta de las Lechuzas de Tingo Maria y Wayrajirca, cuyos objetos como la cerámica tienen elementos en común, pues ambas emplean la pintura post cocción y la elaboración de tazas con protuberancias que se empujaron desde el interior.

El caimán divinizado representado en el Obelisco Tello, esta relacionado con la selva tropical, lo cual apoya la tesis de Tello de un origen ideológico desarrollado en la selva central, que también se habría extendido a los olmecas.




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