domingo, 12 de noviembre de 2017

Por qué algunas cosas tanto trabajo hacer?

Leyendo sobre la biografía de los principales inventores del siglo XIX, y sobre todo lo que tuvieron que atravezar para materializar sus ideas, me preguntó, ¿por qué algunas cosas nos cuestan tanto de hacer? O en otras palabras, ¿por qué ciertos objetivos nos parecen tan difícil de conseguir?


La respuesta, personal y habiendo investigado anteriormente el tema, se encuentra en la esencia de cada persona. Cada persona viene al mundo con una misión que cumplir, superar o iniciar. Existe una falsa creencia que el ser humano llega al mundo de forma aleatoria, sin ningún propósito o fin supremo que lo trae al mundo. Lo cual resulta totalmente falso, cualquier persona mayor, entrada en años y con una vasta experiencia, te dirá que a lo largo de su vida tuvo que sortear una serie de obstáculos hasta alcanzar aquello que fue lo más grande en su vida. Ya sea tener un hijo, revelar una gran verdad o construir el sueño de miles de personas. 

Sin embargo, el camino de la autor realización no es, sin duda, un camino fácil, se necesita de tiempo, entrega y quizás una gran cantidad de lágrimas y frustraciones que nos hacen reconocer que el mayor motivo de nuestras vidas se encuentra allí. Este es un camino de autodescubriento, de saber quienes somos y para qué hemos venido a este mundo. Por ende, cuando se descubra cuál es, cualquiera que sea esa misión, deberá de ser tomada con mucho respeto y honorabilidad, ya que nos mostrará aquello que nos consagrará como seres humanos.

Muchas personas pasan años tratando de encontrar su razón de ser, evadiendo diversos obstáculos, creyendo que ese no es su camino, pues nada que sea duro de conseguir será donde deban estar; sin embargo, son esos mismos obstáculos los que lo llevarán a donde debe estar. Evadirlos simplemente prolongará el camino del autodescubrimiento, haciéndolo sólo más largo, de lo que en realidad debió ser. 

En ese sentido, y volviendo a la pregunta inicial, si algo te resulta muy difícil de realizar, no es que no seas bueno en ello o no tengas las capacidades; lo que sucede es que tu alma ha reconocido la importancia que tal actividad tiene para tu vida, y por tanto, tiene miedo a fracasar. Entiende las repercusiones y el significado que tal actividad tiene en tu destino, y le asusta. Es normal que intente huir, pues quizás no se sienta capaz y tema caer y perder de lleno esa gran oportunidad que le permitirá adentrarse en su misión principal de vida. 

Es en ese momento ,cuando el humano debe, tomar un tiempo a solas y comprender la grandeza de la situación. Reconocer que no se encuentra en un simple momento de su vida, sino en el comienzo de ella. Calmar a su yo interno y permitirle ser, sean cual sean los resultados. Hacerle saber que estará bien y que tú te prestarás en esta ocasión para lograr ese objetivo. Que juntos transitarán ese camino, pese a las negativas, rechazos, críticas o saqueos. Y, quizás en esta vida no lleguen a conseguirlo, sin embargo, sabrán que fueron partícipes de su inicio. Si el camino figuraba ser una gran montaña, al menos se está en los primeros metros de su falda. 

Entender el viaje de autodescubriento no es una tarea fácil, quizás para algunas personas ello resulte de ese modo, porque en el pasado iniciaron ya ese proceso, y el hoy sea sólo una consecución de aquello que un día se atrevieron a enfrentar. De este modo, se entenderá que no es que el mundo le sonría a unos y no a otros, sino que cada quién está en un lugar distinto en su recorrido personal. El momento de tomar la decisión es distinto para cada quien, y lo tomará cuando esté preparado. 

Pueda que ahora desistas de hacerlo, que no te sientas capaz, y ello es normal, no tiene que ser en esta vida o en este momento, pero algún día tendrá que serlo, en algún momento tendrás que transitar por ese sendero que te llevará a conocerte perfectamente. A saber cuáles son tus verdaderas potencialidades, que es lo que te hace único en el mundo y que es lo que tienes para entregar. Y el día en que lo sepas, serás pleno, pues el tiempo que pasaste perfeccionando lo que ya era perfecto en ti, hará que tu accionar en ese aspecto sea tan natural, que no te cause ninguna molestia.

De lo contrario, sólo vagaremos por el mundo buscando una razón de ser, caminando errantes por un valle incierto, en un camino que no lleva a ningún lado, porque el destino no se evade, se enfrenta, se reta y se construye cada día. Conocer cuál es tu misión es sólo el primer paso de un camino que te hará un ser consciente. 

Fotografía de Internet



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