lunes, 31 de agosto de 2015

Recorrido turístico a los Humedales de Villa o Pantanos de Villa


Recorrido hecho por Edith Elejalde 

Exteriores de la Reserva

Ubicado en el distrito de Chorrillos, "Los Humedales de Villa" o también llamado "Pantanos de Villa" es un habitat que alberga una gran diversidad de flora y fauna proveniente tanto del Perú como de otros lugares del continente, como por ejemplo aves que migran desde los Estados Unidos hacia este refugio de vida. 

En Villa la atmósfera evapora el agua del mar, que luego precipita en las vertientes de los ríos Rímac y Lurín, ríos que recorren las inmediaciones del lugar (parte de sus aguas se filtran en el subsuelo de Villa y afloran en el suelo, generando lagunas y humedeciendo la zona).

La zona de los humedales abarcaba una extensión de aproximadamente 2000 hectareas, pero con el desplazamiento del hombre y de la “modernidad”, se le ha ido quitando terreno a los pantanos, hasta hacer que la reserva solo abarque unas 227 hectáreas.

De otro lado, encontramos como vegetación predominante del lugar a juncos y totoras, las cuales se diferencian principalmente en las forma de sus hojas, ya que las hojas de las totoras son mas planas y la de los juncos son redondas. Con esta vegetación se puede confeccionar canastas y petates.

Ante estas descripciones del lugar podemos afirmar que en Villa encontramos elementos bióticos (flora y fauna del lugar como totoras y aves), elementos abióticos (como el suelo, caracterizado por su humedad y salinidad) y elementos antrópicos (representado por la presencia del hombre en los sitios urbanos y clubes cercanos al lugar, así como a una estación retransmisora).

El ambiente del lugar caracterizado por la filtración de aguas subterráneas, hace que el nivel de agua se vaya incrementando periódicamente, humedeciendo los suelos e inundando muchas de las casas que se encuentran cerca a los Pantanos. Así podemos apreciar como una casa ubicada en los Pantanos ha sido completamente abandonada a pesar de haber sido restaurada.

Por otra parte, encontramos gran salinidad en el lugar, producto de la excesiva presencia de agua en el suelo. Es así que en villa también podemos encontrar plantas halófilas tales como grama salada y salicornia, estas últimas son plantas que al absorber el agua salada en sus tallos la convierten en agua dulce. Esta salinidad también es visible en los suelos, los cuales en muchas zonas muestran una capa blanca de sal sobre ellos.



Entrada a la Reserva

En el interior de los pantanos, los caminos son angostos y se han diseñado por entre la vegetación de juncos y totoras que le dan un ambiente silvestre a nuestro recorrido, pues son como de aproximadamente más de un metro de altura. Se observa que anteriormente existieron varios miradores, en donde se podía tener una vista panorámica del lugar desde distintos ángulos, pero que por el paso del tiempo, ahora no se tiene acceso a casi ninguno.

Lo primero que nos dice nuestro guía, al detenernos en una de las lagunas que se encuentra en nuestra ruta, es que Villa no es un pantano, sino mas bien un humedal, pero que adquirió ese nombre porque los pobladores del lugar los designaban de ese modo. No es un pantano, ya que un pantano por definición es un habitat carente de movimiento, en donde se encuentran aguas estancadas; por el contrario, en esta reserva las aguas están fluyendo constantemente por acción de los ríos Lurin y Rimac y por el viento. Las lagunas albergan a peces como lizas, cupis, platys, pez cebrita, pez mosquito, carachita,  pez dorado… además de vegetación como pollas de agua, lechuguita de agua, jacinto de agua…

Continuando con nuestro recorrido subimos a uno de los miradores que aun quedan en pie, desde él podemos observar la abundante flora que crece en los humedales y a las aves que circundan por el lugar, al igual que a las lagunas tanto artificiales como naturales. Podemos observar como vegetación a una curiosa planta llamada "corta corta", la cual al rose con la mano nos deja un minúsculo corte; también juncos, gramadales, totoras. Y como fauna a las gaviotas de Franklin, a la garza blanca grande, a la garza azul, gaviotas de las lagunas altoandinas, al  pato rana, al zambullidor mayor, a las gallinetas, al güerequeque, chorlos, lechuzas, gallaretas, libélulas, mosquitos…

El guía nos comenta que en la reserva se ha introducido vegetación foránea, como es el caso de las palmeras de abanico que absorben el ruido exterior y que fueron traídas hace 20 años desde Uruguay. Por otro lado también nos explica la importancia que tiene villa como zona ecológica, ya que ella alberga a aves que inmigran en épocas de verano hacia la reserva desde zonas tan lejanas del continente como Estados Unidos o desde los andes peruanos. Es por esto de los humedales de villa cuentan con alrededor de 24 especies de aves residentes y alrededor de 57 especies de aves migratorias, contribuyendo con la riqueza en fauna del lugar.



Así proseguimos nuestro recorrido por las lagunas: Tablitas, Refugio, Delicias, Maravilla y Herradura. Es imposible no quedarse admirado con la diversidad de vida que alberga esta reserva, que por descuido del hombre y de sus delegados ahora enfrenta una contaminación que podría modificar su normal funcionamiento como reserva y hábitat natural.


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